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  Chile : Guia de Termas : Articulos

Chile Termal

Tipos de Agua
Principales terapias y aplicaciones del agua termal

Termas del Huife

Para todos es conocido que Chile es un país de mucha actividad sísmica y volcánica. Esto se debe a que está ubicado dentro de la llamada "cuenca de fuego" del Pacífico, donde convergen grandes placas geológicas en constante movimiento. Además de la actividad volcánica (que es siempre constante aunque no la percibamos) y de la actividad sísmica, Chile presenta mucha actividad geotérmica, que no es más que el calor interno de la Tierra que calienta hasta las capas de agua más profundas, las que al ascender como agua caliente se transforman en fuentes termales o como vapor hirviente en el caso de los géiseres.

La energía geotérmica ha sido usada para múltiples fines desde la época de los romanos, como fuente de calefacción, como aguas curativas, como centros de relajamiento, etc. Hoy en día, los progresos en los métodos de perforación y bombeo permiten explotar la energía geotérmica en numerosos lugares del mundo, principalmente como un método sencillo y bastante confiable de producir energía eléctrica. Son destacables las centrales de este tipo ubicadas en Italia, Japón, Nueva Zelanda e Islandia. Además de su uso para generar energía eléctrica, la energía geotérmica puede ser usada para suministrar agua caliente sanitaria o para calentar viviendas, oficina, edificios públicos, piscinas e instalaciones agrícola (invernaderos) o piscícolas. En nuestro país todos estos usos aún están en etapa de investigación.

Termas Geométricas

En Chile existen alrededor de 270 fuentes termales, distribuidas en todo el territorio nacional, y muchas de ellas inexploradas. Existen desde fuentes ubicadas a nivel del mar a otras ubicadas en lo alto de las montañas a más de 3000 metros de altura, desde fuentes diminutas a verdaderos centros turísticos que abarcan varios kilómetros.

Las fuentes de aguas termales se concentran, por lo general, en tres sectores: el sector del altiplano norte, desde San Pedro de Atacama hasta Putre, zona que reúne cerca de un 20% del total de las aguas termales chilenas, caracterizadas por estar en altura y presentar aguas muy calientes; la zona de la Falla de Pucuro, en la zona central, la que cuenta con alrededor de 35 fuentes y la zona de la Falla de Liquiñe-Ofqui, en el sur del Chile, entre la Novena y la Undécima región, desde el volcán Llaima hasta el volcán Hudson. En esta zona existen más de 70 fuentes termales, caracterizadas por estar en paisajes diversos y presentar variedad de temperaturas, desde los 20 y 25 grados a los 80º C, temperatura que no es apta para el ser humano.

Respecto a la infraestructura turística, las instalaciones de las termas a lo largo de Chile van desde sencillas pozas al aire libre, rodeadas de imponentes paisajes naturales hasta lujosos SPA e instalaciones con cabinas privadas y tinas de mármol, es decir existen opciones adecuadas a cada gusto y a cada bolsillo.

Termas de Mamiña

Las termas ubicadas en el norte, sobre todo en la zona montañosa, que están acondicionadas para el uso turístico son más bien escasas, comparadas con las termas ubicadas en el sur del país. En la mayoría de los casos, las termas ubicadas en la precordillera nortina son piscinas al aire libre ubicadas en quebradas o salares, lugares hermosos y de difícil acceso, pero sin comodidades, aptas sólo para espíritus aventureros. Existen también las termas ubicadas en las sierras, las que son más accesibles, conocidas y populares, como las termas de Mamiña, en la Primera Región, cuyas aguas han sido valoradas por sus virtudes curativas desde antes de la llegada de los españoles. También destacan en esta zona los Baños de Puritama, en la Segunda región, las termas de Juncalito, en la Tercera y las Termas de Socos, en la Cuarta Región.

En el centro de Chile se encuentran algunas de los centros termales más antiguos, como las Termas de Jahuel, al norte de Santiago, que fueron visitadas por Charles Darwin en 1834 durante sus viajes de investigación. En su mayoría las termas de esta zona presentan gran infraestructura e instalaciones pensadas especialmente para el descanso familiar, con áreas de deportes y juegos para niños, entre otros. Destacan, además de Jahuel, las termas del Corazón en la Quinta región y las termas de Colina y los Baños Morales, en la región Metropolitana. Más al sur encontramos las termas de Cauquenes, centro tradicional que funciona desde el siglo XIX y las termas del Flaco, ambas en la Sexta región, en la Séptima región destacan Panimávida y Quinamávida.

Termas del Amarillo

En el sur de Chile, desde la Novena hasta la Undécima región se encuentran ubicadas más del 30% de las fuentes termales, gracias a la combinación de la actividad volcánica y la falla de Liquiñe-Ofqui que facilitan la filtración de agua de lluvia y nieve. Las instalaciones en esta zona van desde sencillas pozas naturales rodeadas de la exuberante vegetación que crece cerca de las fuentes termales hasta lujosas tinas en hoteles de primera categoría. Pertenecen a esta zona las conocidas Termas de Chillán, ubicadas en la Octava región cerca de la ciudad del mismo nombre, con variadas instalaciones y centros que combinan termas y esquí. En la Novena región encontramos las termas del Huife ubicadas en medio del bosque nativo, las termas de Menetué, con instalaciones de tipo familiar, las termas de San Luis y las de Palguin. Un poco más al sur se encuentran las termas de Coñaripe y Liquiñe, las termas de Puyehue cercanas a centros de esquí y famosas por sus baños de lodo, las termas de Aguas Calientes y El Amarillo, todas en la Décima región.

Ya en el extremo sur de Chile, en la Undécima región junto a la Carretera Austral, encontramos las termas de Puyuhuapi, para muchos expertos uno de los mejores centros termales del país, rodeadas de un espectacular paisaje y con instalaciones de categoría.

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Tipos de Agua

Termas del Huife, piscina

Las actividades relacionadas con las termas, o termalismo, son cada día más populares a escala mundial. Hoy en día Francia, Japón, Italia y España lideran las ofertas de la actividad termal, pero poco a poco Chile esta alcanzándolos.

La creciente preocupación por la salud y el bienestar general ha aumentado el interés por visitar termas, sumado a la gran oferta de tratamientos como la fangoterapia o barroterapia y otros tratamientos que combinan barro termal, agua y elementos como algas, miel o leche. Pero nada de esto sería posible sin el agua termal.

Las bondades del agua termal son conocidas desde tiempos antiguos, pero fueron los antiguos romanos quienes difundieron su uso masivo como actividad relajante y curativa a través de su Imperio. En nuestro país, el uso de agua termal, principalmente por sus bondades terapéuticas, data de los pueblos originarios. Incas, quechuas y aymarás, en el norte del país y los mapuches en el sur, acudían con frecuencia a las termas para aliviar sus dolencias, combinando el uso del agua y el barro termal.

Hoy en día el uso del agua va desde su embotellamiento como agua mineral para beber, como el caso de las aguas de las termas de Mamiña, Chusmisa y Socos en el norte, Panimávida, Nevados de Chillán, Quinamávida y Puyehue en el centro y sur del país, a los múltiples usos cosmetológicos de cuidado de la piel y usos terapéuticos, principalmente como medio de control del acné, para mitigar dolores del reumatismo y de las articulaciones, combatir el estrés o simplemente como medio de relajación y de reencuentro con la naturaleza.

Termas de Puyehue

Las aguas minerales producen en la salud del ser humano variados efectos benéficos, de tipo químico, es decir causados por las sustancias o minerales que contienen y de tipo físico, principalmente causados por la temperatura del agua. Estos efectos no son iguales y dependen de cada tipo de agua.
Existen muchos tipos de agua termal, las que se catalogan según su origen geológico y según la presencia de los distintos minerales.

Según su origen geológico se dividen en magmáticas, o sea, aquellas aguas que aparecen por procesos eruptivos o que tienen relación con masas de minerales y que se caracterizan por sus elevadas temperaturas y un caudal y una composición mineral constante. Esta categoría engloba a la mayoría de las termas en Chile.

Existen también las aguas llamadas telúricas o de infiltración, que surgen en cualquier terreno, con caudal variable y una presencia mineral de mediana a baja.

Según su composición mineral se dividen en oligominerales, es decir con pocos minerales, medio minerales y las minerales. Existen muchos tipos de aguas minerales de tipo termal, pero las más habituales en Chile son las cloruradas y las sulfatadas o ácido sulfatadas.

Así, en el norte del país, la mayoría de las aguas termales corresponden a las llamadas aguas cloruradas, con gran presencia de cloruro de sodio, de potasio, calcio y magnesio. Estas aguas son muy calientes, a veces no aptas para el uso humano como fuentes termales. Sus temperaturas van desde los 20º a los 90º C.

Termas de Tolhuaca

Las aguas cloruradas son recomendadas para ayudar en la recuperación de traumatismos, en el control del reumatismo, las neuralgias, afecciones respiratorias, problemas de la piel y están contraindicadas en el caso de personas muy debilitadas, con cardiopatías o hipertensión grave. Hay estudios que demuestran que este tipo de agua es estimulante de las funciones orgánicas, especialmente sobre 35º C de temperatura. A temperaturas más bajas, este tipo de agua tiene propiedades relajantes y sedantes. Estas aguas no deben ser bebidas por personas con gastritis, úlceras o enfermedades renales, pero son muy recomendadas para mejorar el metabolismo y estimular las funciones digestivas.

También el norte del país hay presencia de aguas radioactivas, que se llaman así por la presencia de radón. Este tipo de agua tiene propiedades analgésicas y sedantes y son muy recomendadas para combatir el estrés y la ansiedad.

En el sur, en cambio, las aguas predominantes son del tipo ácido sulfatadas, cuyos principales componentes son el sulfato de magnesio y la sal común. Estas presentan temperaturas, en general, más bajas que las del norte, que van de los 23º a los 70º C. También en la zona sur se presentan aguas cloro sulfatadas, y en menor proporción carbonatadas, con contenidos variables de sodio, magnesio, calcio y potasio.

Termas de Puyuhuapi

Las aguas sulfatadas pueden ser sódicas y magnésicas, recomendadas por su acción laxante y su efecto positivo en las afecciones dermatológicas; sulfatadas-cálcicas, recomendadas en afecciones gástricas, intestinales, del hígado y de la vesícula y también muy recomendadas para ayudar a expulsar el exceso de ácido úrico en enfermos de gota y para controlar el prúrito de la piel. Las sulfatadas-cloruradas, ayudan a controlar las afecciones digestivas y gastritis, el acné y la soriasis, principalmente.

Las aguas termales no son la panacea universal ni tampoco hacen milagros, pero si mejoran la salud, controlan enfermedades, relajan y alivian el estrés causado por la vida en las grandes ciudades...

No en balde el ser humano lleva más de dos milenios acudiendo a ellas, buscando la paz del alma y del cuerpo.

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Principales terapias y aplicaciones del agua termal

Termas de Chillán

El uso del agua termal y su mezcla con otros elementos como el barro volcánico, la miel, algas o leche y otros ingredientes, usados con fines terapéuticos y cosmetológicos, es cada día más popular. Hoy en día las personas buscan regresar a la naturaleza y aprovechar todas las virtudes que esta puede otorgar.

Los baños termales poseen múltiples beneficios y son muy recomendados para aliviar los traumatismos, los procesos inflamatorios articulares, como la artritis, el reumatismo y las dolencias musculares. En combinación con fisioterapia ayudan también a disminuir la rigidez de las atrofias musculares.
En cuanto a su uso dermatológico, el agua termal aplicada en baños o vapor, favorece la expulsión de las toxinas de la piel y mejora su condición general. El agua termal en baños de vapor es usada a su vez para aliviar la sinusitis.
También en esta categoría están los baños que combinan agua termal caliente y agua fría, con propiedades vasocontrictoras y que favorecen la circulación y eliminación de líquidos retenidos.

Uno de los usos más extendidos del agua termal, además de los baños, los baños de vapor, saunas, las duchas, la hidroterapia y las inhalaciones, es su combinación con barro o fango de origen volcánico. Esta es la conocida fangoterapia, ya usada por los antiguos egipcios con fines terapéuticos hace 5 mil años. Ya en esa época los expertos en salud notaron que el uso de los sedimentos naturales aliviaba los dolores reumáticos, mejoraba las irritaciones de la piel y revitalizaba los tejidos.

El fango o barro termal no es más que la combinación de agua termal, de los minerales del subsuelo, oligoelementos, restos de rocas micropulverizadas (como silicatos, cuarzo, mica) y restos fósiles de animales y plantas, arrastrados hacia la superficie.

Termas de Quinamávida

El barro termal tiene propiedades nutritivas para la piel y es además antinflamatorio, analgésico y antirreumático. Como parte de las terapias dermocosméticas, el barro termal favorece la circulación y ayuda a limpiar la piel de toxinas y células muertas. Originalmente se le usaba sólo el barro mezclado con agua termal, pero hoy en día se utiliza en conjunto con extractos de plantas, algas marinas, miel, arcillas y aceites de aromaterapia.
El agua o el barro termal en combinación aceites de aromaterapia como el eucaliptos, la lavanda o el pomelo, por ejemplo, producen un efecto de relajación y ayudan a combatir el insomnio, el resfrío, la fatiga y agotamiento, el estrés y las tensiones.

El barro como mascarilla facial, sólo o en combinación arcillas, es muy recomendado en casos de eritemas y acné. El barro termal produce un efecto de peeling que puede ser usado en todo el cuerpo a través de mascarillas, eliminando las células muertas y revelando una piel más limpia, joven y fresca. Este tipo de mascarilla no es recomendado en casos graves de psoriasis por su acción desecante.

En algunas termas, como las Termas de Puyuhuapi, ubicadas en la Undécima región, se aplican también tratamientos complementarios relacionados con las termas, como la talasoterapia, que combina agua de mar tibia y algas marinas, con propiedades exfoliantes y relajantes.

Termas Aguas Calientes

En los centros termales también es posible encontrar tratamientos como los masajes de drenaje linfático, que estimulan la eliminación de los líquidos retenidos en el sistema linfático y otras técnicas de masajes con propiedades descontracturantes, relajantes, muy usadas para combatir el estrés, aliviar los dolores de espalda y relajar los músculos en tensión.

Al igual que todas las terapias, existen algunas contraindicaciones al uso del agua termal, sobre todo como baños calientes o baños de vapor. Es así como no están recomendadas en personas con problemas cardiovasculares, hipertensión aguda, artritis de tipo psoriásica, y embarazo, entre otras enfermedades. Tampoco deben ser consumidas por personas con gastritis crónica.

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