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El paisaje de esta hermosa reserva
es dominado por la presencia del bosque típico de la zona central
del país, pudiendo admirarse robles, hualos coigües y ñirres,
que con sus diversos colores, especialmente en la época de otoño
invierno, contrastan con la nieve de las altas cumbres. En el
mes de mayo el color del bosque caducifolio es más intenso.
El río Claro, límite sur de la reserva,
con sus aguas frías y cristalinas ha desgastado por miles de años
la roca basáltica formando espectaculares y caprichosas formas
sobre ella, como son las Siete Tazas, el Salto de la Leona y el
Velo de La Novia, además existen alrededor de 22 saltos o tazas
a lo largo del río Claro. Esta área protegida permite desarrollar actividades como el excursionismo,
observación de la vida silvestre, kayak, cabalgata, camping, mountainbike
y fotografía. PATRIMONIO
CULTURAL Entre mayo de 1987 y diciembre de 1992 se efectuaron once campañas
de investigación arqueológica en la Reserva Nacional
con la finalidad central de determinar el patrimonio arqueológico
prehispánico del área y conocer las modalidades
de subsistencia adoptadas por los grupos cazadores recolectores
y agricultores precordilleranos que habitaron el área en
diferentes períodos prehistóricos e históricos.
Dichas campañas permitieron detectar un conjunto de 33
sitios arqueológicos, de los cuales 28 corresponden a yacimientos
con pruebas de ocupación indígena y, cinco restantes
que corresponderían a sitios de ocupación histórica,
tanto en el área de protección como en sectores
próximos. El estudio espacial efectuado en el área Radal Siete Tazas
y sus alrededores ha permitido comprobar que los sitios indígenas
conservan evidencias materiales de ocupación dejadas por
grupos cazadores recolectores cordilleranos. Estos grupos utilizaban
sitios de paradero o campamento temporal en espacios de bosque
abierto, en sectores de explanada junto a cursos menores de agua
o en las cercanías del río Claro, el estero Toro
y otros cursos de importancia. Aprovechaban las canteras de andesita
basáltica y los depósitos de obsidiana para aprovisionarse
de materia prima necesaria para fabricar sus instrumentos de piedra. PATRIMONIO
NATURAL La topografía del área es muy accidentada,
presentando altas cumbres y riscos, especialmente en la ribera
sur del río Claro. También se observan sectores de pendiente suave
en el sector Parque Inglés. Como las mayores alturas destacan
varios cerros: El Alto (2.156 msnm), el Coligua (2.026 msnm),
el Frutillar (1.680 msnm), El Fraile (1.425 msnm), y El Cordón
de Guamparo (2.146 msmn). La base del sistema fluvial lo constituye
el río Claro, que corresponde al límite sur del área. Los afluentes
principales son los esteros Campo, El Toro y Radal, que vacían
sus aguas al río Claro en un punto muy cercano al límite Este
del área. Los esteros antes mencionados tienen
causes permanentes y se destacan por la limpidez de sus aguas,
situación que se da en forma similar para el río Claro, el cual
es una importante fuente de abastecimiento de aguas de regadío
en el Valle Central. La zona precordillerana andina donde
se ubica Radal Siete Tazas, es un lugar de contacto entre la vegetación
esclerófila, propia de las zonas mediterráneas de Chile central,
y el bosque húmedo del sur. Grandes olivillos, raulíes, robles,
coigües y laureles crecen junto a quillayes, litres y peumos.
En la parte más seca de los cerros se observan cactus y chaguales,
típicos de zonas más septentrionales. La vegetación del área posee gran
diversidad, especialmente en la exposición sur, destacándose especies
del género Nothofagus encontrándose allí hualo y huala, especies
"Vulnerables" según el Simposio de Flora Arbórea y Arbustiva de
Chile con Problemas de Conservación; roble de Santiago, coigüe,
ñirre, raulí, avellano, laurel y mañío de hoja larga. Otras especies que se destacan es
el ciprés de la cordillera, que está clasificado también como
Vulnerable y presenta pequeños bosques en sitios cercanos a las
Siete Tazas, la luma blanca, el maitén del chubut, y la huillipatagua,
estas últimas clasificadas como "Raras" en el citado Simposio.
Es en esta reserva en donde se encuentra la mayor concentración
de ciprés de la cordillera en el país. La fauna más notoria del área está
constituida por los mamíferos y aves. Entre los primeros destacan
el pudú, puma,
zorro culpeo,
zorro chilla, quique, vizcacha, gato colocolo , güiña, y chingue. Aquí viven también
dos de las tres especies de marsupiales del país: la yaca y el
monito del monte Entre las aves, cabe mencionar el
loro tricahue, clasificado "en peligro de extinción", torcaza,
cachaña, halcón peregrino, cóndor,
aguila, bailarín, aguilucho, carpintero negro, pato correntino,
y muchas otras. 1
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