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El clima en Chile
El Clima en la Zona Norte
En el interior del Norte Grande de Chile se encuentra el desierto de Atacama, donde las precipitacines son raras. A pesar de su cercanía con el océano Pacífico, son dos los factores principales que condicionan la aridez. Por una parte está la influencia del anticiclón del Pacífico Sur, que bloquea el paso de sistemas frontales y por otro, el efecto de barrera de la Cordillera de Los Andes, que impide el arribo de las masas de aire húmedas que provienen del sector tropical continental. La fuerte radiación solar y la emisión nocturna de radiación infrarroja desde la superficie explican el fuerte contraste térmico entre el día y la noche.
El Clima en la Zona Central
La zona central se caracteriza por el clima tipo mediterráneo. Esta región climática, que abarca gran parte de la región central de Chile, se caracteriza por la existencia de una estación lluviosa en el invierno (mayo-agosto) y de un periodo seco relativamente más prolongado entre septiembre y abril. Las precipitaciones se asocian típicamente al paso de sistemas frontales que se mueven desde el Pacífico. El periodo húmedo y la magnitud de las precipitaciones aumenta progresivamente hacia el sur, de modo que a la altura de Valdivia en rigor ya no existe una estación seca.
El Clima en la Región de Los Lagos
Este clima caracteriza la región centro-sur de Chile. Su principal diferencia con el clima mediterráneo es la ausencia de una estación seca, aunque sí se aprecia una disminución significativa de la precipitación durante el verano. La mayor abundancia de lluvia define un paisaje siempre verde, con un bosque nativo adaptado a una precipitación anual superior a 1000 mm.
El Clima en la Patagonia
Este clima extremadamente húmedo representa las condiciones a lo largo del litoral al sur de Puerto Montt, donde las precipitaciones se aproximan o exceden los 2.000 mm año. La alta frecuencia de sistemas frontales que cruzan la región desde el Oeste explican la ocurrencia de un alto número de días nublados (entre 20 y 25 días por mes). El efecto oceánico contribuye a moderar las temperaturas, las cuales son significativamente más altas durante el invierno, y más bajas durante el verano, en comparación a la observada en el interior del continente, a la misma latitud. En la región vecina hacia el Oeste, el efecto de "sombra pluviométrica" de la cordillera de Los Andes, explica clima considerablemente más seco, donde la precipitación anual es un orden de magnitud inferior (por ejemplo en Balmaceda o Chile Chico).
Radiación Ultravioleta en Chile
La Radiación Ultravioleta
El sol emite, además del la luz visible, una radiación "invisible" de longitud de onda más corta que el azul y el violeta, que fué bautizada como Ultravioleta. Ésta se subdivide en:
- UV-A: es la continuación de la radiación visible y es responsable del bronceado de la piel.
- UV-B: llega a la Tierra muy atenuada por la capa de ozono. Es llamada también UV biológica y es muy peligrosa para la vida en general y, en particular, para la salud humana, en caso de exposiciones prolongadas de la piel y los ojos puede producir cáncer de piel, melanoma, catarata y debilitamiento del sistema inmunológico. Representa sólo el 5% de la UV y el 0.25% de toda la radiación solar que llega a la superficie de la Tierra.
- UV-C: es en teoría la más peligrosa para el hombre, pero afortunadamente es absorbida totalmente por la atmósfera.
La intensidad de la radiación ultravioleta que llega a la Tierra depende de la hora del día y la época del año (altura del Sol y duración del día), de la latitud (más intensa entre ecuador y trópicos), de la altura (se incrementa con la altura), del espesor de la capa de ozono (a mayor concentración de O3 menor radiación UV-B), del clima (en un día nublado se recibe en general menos radiación que en un día soleado), de la contaminación atmosférica (mayor contaminación, menor radiación), del horizonte (a más amplios horizontes corresponde mayor radiación) y del "albedo", o capacidad reflectora de la superficie.
Recomendaciones
- Minimizar la exposición al sol en horas de máxima radiación (de 12:00 a 14:00, hora local). Nunca utilizar medios artificiales de radiación (lámparas de bronceado). Extremar las precauciones durante la niñez, evitando siempre el enrojecimiento de la piel del niño. Hay evidencias de que ciertos cánceres de piel se relacionan más con la cantidad de radiación recibida por la piel durante la infancia que con la recibida en la vida adulta.
- Durante los periodos de radiación elevada, usar gafas de sol y sombrero, y cubrir con ropa (camiseta) o crema fotoprotectoras las zonas del cuerpo expuestas al sol.
- Recordar que las cremas fotoprotectoras, aunque evitan que la piel se queme y aminoran otros efectos nocivos de la radiación UV, no evitan todos los efectos nocivos ni la tendencia al cáncer de piel ante altas dosis acumulativas de radiación UV. Por ello, no son aconsejables las exposiciones muy prolongadas aunque use fotoprotectores y no se queme.
- Las medidas a tomar para evitar cualquier tipo de riesgo en el ojo consisten en usar unas gafas de sol cuyos cristales absorban la radiación UV-B.
- Una persona puede conocer de forma sencilla su grado aproximado de sensibilidad a la radiación UV en base al color natural de su piel y la tendencia a quemarse o a broncearse nada, lentamente con un color final suave, o rápido y con un bronceado final intenso. El color natural de su piel debe observarlo en áreas habitualmente no expuestas a la luz como la zona interna del brazo o del muslo. Se consideran cuatro tipos básicos de piel.
- A: Piel no expuesta blanca, de tono alabastro (lechoso). Al tomar el sol, siempre se quema fácilmente y después descama la piel; nunca logra broncearse o lo hace lenta y mínimamente.
- B: Piel no expuesta blanca o de tono mínimamente marrón. Puede quemarse con facilidad y descamar si se expone intensamente. Puede broncearse gradualmente, con tono marrón suave o medio.
- C: Piel no expuesta de tono marrón, más o menos intenso pero claramente apreciable. Raramente se quema; se broncea rápidamente con tono intenso.
- D: Piel no expuesta de tono marrón intenso o negro. Nunca se quema; se broncea de forma rápida y muy intensa.
Fuente: Dirección
Metereológica de Chile.
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