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EL GRAN VALLE DE ACONCAGUA La
práctica de actividades al aire libre es una de las principales
bondades de El
Gran Valle de Aconcagua.
Generosa tierra de campos y
montañas, sol y aire puro, de roca desnuda y vegetación
silvestre, hielos eternos y nieves vírgenes, vio llegar a fines del
siglo XVI a grupos incaicos, que seducidos por esta hermosa planicie,
se asentaron dando vida a un caserío que pronto se
transformó en el más alegre y activo pueblo de la región.
Cuenta la historia, que en ese entonces los mitimaes lo llamaron
"aldea donde se pone el sol", otros en tanto lo llamaron
"valle de Chile". Cada grupo inca que arribó a este
valle le dio diferentes nombres, todos decían relación con el
lugar donde se pone el sol, algunos de esos nombres fueron Conconcagua,
Canconcagua, Concahua y Aconcagua que fue el que quedó
definitivamente. De la misma forma fue llamado el río que hoy lo
riega.
Ubicación
y Características de la Zona
Esta tierra de campos que se ubica
80 kilómetros al noreste de Santiago y a 120 km al este de Valparaíso, con eterna
fertilidad tanto en el pasado como en los tiempos de hoy, ha dado a sus
habitantes variados cultivos de chacarería y forrajes en un comienzo, para dar
paso luego a la fruticultura, ganadería y hoy a la agroindustria, en donde
prevalecen las faenas de packing de frutas de exportación como uvas, duraznos,
ciruelas, kiwis, secado de frutas y la elaboración de vinos y licores a
través de plantas semi industriales y artesanales.
En la parte alta del valle, vale decir en la cordillera, valiosos minerales como
el oro y la plata son extraídos desde épocas incásicas, a lo que se le ha
sumado el cobre con el transcurso de los siglos.
Con un clima de tipo mediterráneo, presentando estaciones muy
marcadas, con un invierno con lluvias, nieve y temperaturas máximas de 7° C, y
un verano soleado con máximas que alcanzan fácilmente los 32° C. La zona del Gran Valle de Aconcagua
comprende las provincias de Los Andes y San Felipe, reuniendo en conjunto 10
comunas. La arquitectura que se observa en los poblados del área mezcla lo
colonial con lo moderno, destacando antiquísimas construcciones de orden
religioso como las iglesias.
Fiestas y
Atractivos Turísticos
En diversos sectores del Valle se han rescatado hoy en día, y de modo muy
festivo actividades como la trilla a yegua suelta, las domaduras de potros, el
rodeo. Del mismo modo se suceden las Fiestas Religiosas de la Virgen de
Andacollo en San Felipe, las Vírgenes de las Nieves en Calle Larga, Santa
Filomena en Santa María y la de San Francisco en la localidad de Curimón.
Cabe destacar también museos que guardan apreciadas especies del tiempo de la
colonia ubicados en Los Andes, Curimón, Putaendo y San Felipe.
A esto se suman los ya consagrados centros turísticos como
Jahuel, Baños
del Corazón y Portillo. Es posible encontrar,
preferentemente en épocas de verano, una media docena de recintos para la recreación y el baño.
Declarados monumentos nacionales, se encuentran en el Valle el
árbol en donde Don José de San Martín amarró su caballo, hoy en día
ubicado en plena plaza de armas de Putaendo. El monumento a la Batalla de
Chacabuco, cercano a la plaza de peaje del mismo nombre. Destaca también la
casa de Don Pedro Aguirre Cerda, uno de los primeros presidentes de
Chile, que se encuentra en la localidad de Pocuro. En tanto, al recorrer el Camino
Internacional es posible encontrarse con los monumentos a la Batalla de los
Papeles, el Salto del Soldado y el Combate de la Vieja Guardia.
Asi como los Refugios de Correo que datan de 1765 en el pueblito Juncal, y en
plena cumbre de los Andes el significativo Cristo Redentor, que marca el
límite fronterizo con Argentina.
Montañismo y Excursionismo
Para los amantes del montañismo y las actividades al aire
libre, esta zona ofrece un importante
patrimonio natural. Posee más de 35 cumbres que van
desde los 1200 a 6110 metros de altura sobre el nivel del mar, dando origen a
una innumerable cantidad de quebradas por donde bajan más de 20 esteros que
vacían sus cristalinas aguas en 4 lagunas y 8 ríos, los cuales a su vez riegan
cinco valles interiores y recorren siete cajones cordilleranos.
En
pleno corazón del Valle de Aconcagua existe un lugar de un atractivo muy
especial llamado Serranía del Ciprés, ubicado en los faldeos del
cordón montañoso Bellavista. El lugar es parte de un proyecto, apoyado y
subsidiado por el Programa de las Naciones Unidas por el Desarrollo, cuyo
objetivo es estudiar la situación actual del Ciprés de Cordillera ubicado a
más de 2000 msnm, con el fin de permitir su conservación.
A la Serranía del Ciprés se puede acceder en bicicleta mountain bike, a pie o
en vehículos de doble tracción hasta la zona de picnic. Posteriormente se debe
caminar o subir a caballo las laderas de la quebrada, rica en especies
nativas de la zona central tales como quillayes, maitenes, peumos, además de
abundancia de pájaros. En el punto próximo, dónde convergen dos laderas y el
sendero tiende a desaparecer, aparece al visitante el primer ciprés, que da
inicio a los demás árboles de esta singular especie.
Este recorrido se hace por el día, y las épocas ideales para visitarle son en
otoño, invierno (con terreno nevado) y primavera, ya que en verano el calor y
la escasez de agua dificultan el trayecto. Cabe destacar que el lugar cuenta con
zona de picnic y es óptimo también para acampar. Escalando los cerros Tabaco y
Bellavista, es posible apreciar una estupenda vista de la cuenca del río y
Valle de Aconcagua.
Textos y Fotos Cortesía: Jorge Venegas
Guía Instructor de Montaña
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