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Valdivia y el Imperio Español
FUERTES,
EJERCITOS Y TECNOLOGÍAS
Imperio Español
Al contrario que México y Perú, Chile carece de grandes monumentos
precolombinos. Solo algunas ruinas de carácter secundario permanecen. Por ello,
no fue sino hasta
el establecimiento del Imperio Español y del denominado Reyno de Chile que las
construcciones monumentales comenzaron a hacer su aparición en las remotas tierras del
Sur del Mundo.
Y que construcciones fueron estas sino magníficos castillos que traen
a la memoria tiempos idos de piratas y de imperios, de galeones y de oro. Tiempos
violentos en los cuales la espada y el cañón definían las innumerables escaramuzas por
el dominio de tierras, de tesoros y del mundo.
Escuchando la historia del Imperio Español desde el punto de vista
anglosajón, sus antiguos enemigos, da la impresión que esté hubiera sido débil. Que se
hubiera subyugado fácilmente a los designios de sus enemigos. En fin, que fue un total
fracaso. Nada más lejos de la verdad, después de todo, son cientos de millones de
personas en decenas de países de todo el mundo que tienen su acerbo étnico y cultural
enraizados. Es más, en cierto sentido
el Imperio Español fue quizás el más exitoso de todos, pues logró expandir la
cultura hispánica a muchos rincones del planeta donde todavía florece.
No fue fácil para la corona española mantener sus dominios de
ultramar. De partida estuvo enfrascada durante siglos en guerras continuas con sus rivales
occidentales tanto en Europa como en toda América, desde la parte meridional de
Estados Unidos hasta el Cabo de Hornos. Sin olvidar sus territorios en Filipinas, sus
luchas en el norte de Africa y otros lugares del mundo. Estas luchas tuvieron sus
orígenes tanto en factores económicos como religiosos, estos últimos debido a que
España se instituyó en la fuerza militar tras la Iglesia Católica.
Estas continuas luchas en diferentes frentes exigían grandes gastos
los cuales se financiaban en parte con los tesoros de Filipinas, México y Perú y por
otra parte con endeudamiento lo cual provocó, a la larga, la ruina del Imperio Español.
Otro factor a tomar en cuenta fue el gran impacto en la población hispana de las guerras
y la emigración a América, lo que produjo graves trastornos demográficos en
el país.
Al fin, cansada de luchar, España perdió sus colonias en América y
Asia y fue humillada militarmente por las nuevas potencias que se apoderaban del mundo. Y
sin embargo, durante tres siglos fue capaz de mantener para sí la mayor parte del Nuevo
Mundo.
Los metales preciosos de Perú y Bolivia eran una fuente muy importante
de financiamiento del Imperio Español. El oro y plata de esas regiones servía para
comprar la seda en Manila, los esclavos en Africa y para pagar los ejércitos de Europa
así como los productos europeos que se distribuían a las colonias. Bajo ningún punto el
Imperio podía permitirse la pérdida de tal fuente de riquezas.
Los piratas, como Francis Drake, cruzaban el estrecho de Magallanes y
aparecían en la costa austral de Chile. Estos actuaban contra las poblaciones más
indefensas de las costas del Pacifico entre México y Chile y esporádicamente atacaban
poblados y mataban civiles para luego retomar sus correrías por el Pacífico. Actuaban de
esa manera porque sus fuerzas eran muy poco numerosas como para intentar tomar los
territorios en forma definitiva.
Estaban, no olvidemos, demasiado lejos de las bases de
Europa como para entablar batalla en forma directa. En el Atlántico los piratas lograron
establecer puntos estratégicos en lugares como Jamaica y otros lugares de las Indias
Occidentales. Desde esos lugares lograban infligir daños al comercio Español con Europa.
En el Pacífico, sin embargo, los piratas carecían de enclaves desde donde lanzar sus
ataques.
De los lugares del Pacífico más adecuados para establecer bases
sólidas estaban Chiloé y Valdivia en la Costa de Chile. Esta última fue defendida con
esmero por el Imperio Español y sus fuertes todavía evocan los tiempos idos de
aventureros e Imperios perdidos. De hecho Chile fue siempre un quebradero de cabeza y
fuente de gastos para el Imperio Español ya que tuvo que mantener en forma permanente
fuertes contingentes militares en el territorio con el fin de proteger las costas de las
potencias enemigas europeas y para mantener a raya las sublevaciones indígenas de los
indómitos Mapuches.
Tecnología de
la Época:
Los Ingenieros Militares Españoles
Casi todos los elementos empleados en su construcción fueron
fabricados en sitio. Desde la piedra y la argamasa hasta las cureñas de los
cañones. Toda la obra de ingeniería y construcción de los fuertes hispanos estaba dirigida por
los ingenieros militares españoles que a partir del siglo XVIII pasaron a constituir el
cuerpo de Ingenieros del Rey.
España, si bien atrasada en investigación científica
básica, no lo
estaba en ingeniería militar. El desafío de la colonización americana y las necesidades
tantos civiles como militares que ellas demandaban, así como también la permanente lucha
contra sus enemigos Europeos, hicieron que la tecnología militar fuera estudiada
científicamente en España.
El arte de diseñar las estructuras de piedra, llamado
estereotomía,
era establecido en numerosas publicaciones de la época. De la misma manera se describían
las proporciones precisas para construir fuertes, para fundir cañones y
dispararlos, como
así también cada una de las tecnologías civiles y militares de la época. Todo se
realizaba con el auxilio de planos de gran destreza técnica y habilidad
artística.
Además se recurría al auxilio de la matemática geométrica y algebraica de la
época,
adaptada al arte bélico.
En 1583 el Emperador Felipe II funda en Madrid la Academia de
Matemáticas bajo cuyo alero destacarían los mas grandes genios de la teoría militar de
su tiempo, tales como: Cristóbal de Rojas (1555-1614), autor de la Teoría y Práctica
de la Fortificación, considerado como el más insigne ingeniero militar de la época;
Bernardino de Mendoza, autor de Teoría y Práctica de la Guerra (1595) que fuera
traducida al alemán, francés, italiano e inglés; y el matemático Pedro Ambrosio de
Onderiz, quien tradujo al castellano La Perspectiva Especularia de Euclides y quien
redactó un tratado llamado Uso de Globos. En América los Ingenieros Militares
realizaron muchas obras, algunas realmente espectaculares. Destacan entre ellas los
acueductos mexicanos de Zempoala, Querétano y Xalpa, las presas de contrafuerte y muchas
otras. Incluso estudiaron el desarrollo de canales interoceánicos en Nicaragua y en
Panamá, siglos antes que tal idea fuera finalmente realizada.
Fabricas Reales de Valdivia
Para la fundición de los elementos metálicos, del ladrillo y la teja
así como también para la fabricación de cureñas, puertas y otros elementos en madera,
se necesitaba la instalación de maestranzas, denominadas Fabricas Reales. La más
importante fueron las instaladas en la isla Valenzuela frente a Valdivia. En ellas se
preparaban todo tipo de materiales que no solo se consumían localmente sino que también
se llevaban a otros lugares del virreinato.
Los fuertes eran construidos en piedra bien trabajada pero también en
ladrillo y cal. Esta última provenía de la zona central que aún hoy se denomina Calera
y que en ese tiempo estaba a cargo de los Jesuitas.
Balas y Cañones
Muchos de los cañones de Valdivia provenían directamente de España o
bien de Perú, pero ya en épocas tempranas en Santiago se fundían piezas de menor
calibre. Son curiosos los casos de partidas completas de cañones que fueron rechazados
por problemas en la calidad del material pero, no obstante, la habilidad de los artesanos
mejoró con el tiempo. Parte del parque era producido en forma local mientras que otro se
traía de la capital del Virreinato.
Tanto en Niebla como en Corral se aprecian unos pequeños hornos
instalados a muy poca distancia de los cañones. Estos tenían el propósito de calentar
las balas al rojo, técnica curiosa por su temible efectividad sobre los navíos de madera
de esa época; esta se conoció como la bala roja. Esta consistía en fundir la bala de
cañón al rojo vivo antes de ser disparada contra el enemigo.
Astilleros de Valdivia
No todos los navíos del Imperio Español fueron construidos en la
península ibérica. Muchos de ellos fueron armados directamente en terreno en las
colonias. Es el caso de los famosos galeones de Manila, que hacían el transito desde
Filipinas hasta Acapulco - México. En Sudamérica también se construyeron barcos y en
Chile los principales astilleros se ubicaron en Chiloé, secundados por los de Valdivia.
Esta última región, plena en bosques de madera fina y con
considerables ventajas estratégicas se prestaba muy bien a la construcción de fragatas y
otros navíos de mediano tamaño. Estos fueron usados para complementar las defensas del
Pacífico y para fines comerciales.
Desde entonces Valdivia sigue construyendo barcos aunque hoy produce
solo embarcaciones de tamaños pequeños tales como navíos pesqueros y botes de turismo,
siendo hoy Talcahuano - más al norte - el lugar donde hoy se arman los buques chilenos de
gran calado.
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Textos: Omar Vega
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