Los fuertes de Valdivia son una de las estructuras de defensa
hispánicas más importantes de Sudamérica.
Las principales fortalezas fueron emplazadas
en la Isla Mancera, en Niebla y en Corral y constan de baterías de cañones y de acabados
trabajos de piedras en fortalezas diseñadas para el combate a cañonazos. Su estructura y
diseño general no difiere de las construidas en Europa para similares propósitos entre
los siglos XVI y XVIII. Debido a este tipo de castillos presentes en Valdivia y otros
sectores de Chile, y a la permanente amenaza de guerra tanto de parte de los piratas
extranjeros como de los nativos sublevados, al Reyno de Chile se le apodó el
"Flandes Indiano".
Los fuertes fueron diseñados y dirigida su construcción por
ingenieros militares españoles directamente provenientes de la península, pero fueron
ayudados en sus menesteres por técnicos y constructores criollos, ya que entonces Chile
contaba con instituciones técnicas importantes. La mano de obra fue provista por
presidiarios provenientes de todo Chile e incluso en algunas ocasiones desde las cárceles
de Lima e incluso Quito. En otras ocasiones, las menos, se utilizaron obreros pagados. En
su construcción no se empleó mano de obra esclava de origen nativo ni menos negra.
Durante la refundación de 1645 se comenzaron las fortificaciones de
Mancera, las que fueron dirigidas personalmente por quien tuviera a cargo la
reconstrucción de Valdivia, don Antonio Sebastián de Toledo en 1645 y diseñadas por el
ingeniero militar Constantino de Vasconcelos.
De los orígenes del emplazamiento de Corral no existen mayores
antecedentes de sus constructores pero sí aparece mencionado en documentos de la época.
Bajo las órdenes del Gobernador Fernando de Bustamante y Villegas, el
fuerte Niebla fue construido en 1658 por el Sargento Mayor Martín de Praga y el Ingeniero
Juan Buitrón y Mujica. Esta construcción completa la serie de las más importantes
fortificaciones valdivianas
Valdivia
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de Época
Textos: Omar Vega