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Chile : Cruce de Lagos
Todo comienza en Puerto Montt, ciudad perfecta para realizar cualquier aventura. En ella los colonos alemanes comenzaron la fundación del sur de Chile. De esta ciudad, llena de recuerdos y hermosura, nos dirigimos hacia Puerto Varas más conocida como "La ciudad de las rosas". De Puerto Varas nos trasladamos al parque nacional Vicente Pérez Rosales, donde se encuentra el maravilloso río Petrohué. Este trayecto de realiza siguiendo la ribera del majestuoso lago Llanquihue, cuyas aguas bañan a toda la X región chilena. Allí se pueden disfrutar de las maravillas que ofrecen los famosos Saltos del Petrohué, donde restos volcánicos construyeron caminos por donde se desplazan caudalosos torrentes, las esmeraldas aguas del río. Aquí comienzan la cuenta regresiva. La belleza del paisaje encanta, pero aún hay muchísimo camino por recorrer. Algunos minutos para disfrutar del lugar, sirven como sopor para toda la pesada carga que se deja atrás. Este es el lugar ideal para abandonar todos los problemas y preocupaciones. Una vez que el corazón abandona los pesares, se puede seguir adelante. De Petrohué se llega al Lago de Todos Los Santos. De aquí en adelante todo es avanzar. Las puertas del destino están abiertas. El Viaje, primer día
El lago nos da la bienvenida. Sus colores son variados y cambian a medida que nos internamos en él. El zarpe demora solo unos minutos, los motores se ponen en marcha y el lago nos conduce. A medida que se avanza se hace más bello el paisaje, el cerro Bonechemo y el monte Tronador, se despiden de nosotros desde sus altos picos. El camino se hace angosto y curvo, las manos se aprietan fuertemente mientras las aguas nos conducen a un nuevo sendero, el río Peulla, centro ecológico lleno de maravillosas sorpresas. El día a sido fecundo y el cansancio del viaje se siente en el cuerpo. Allí se para a descansar en el Hotel Peulla. Buenas noches y hasta mañana.
El Viaje, segunda parte Temprano en la mañana, comienza un nuevo día y el viaje continua. Subidos en un bus el viaje parece tomar una nueva vía, el destino es Puerto Frías y las primeras horas de la mañana iluminan el camino. Estamos casi en la frontera, los trámites aduaneros comienzan. Todo en orden se prosigue. Una nueva consigna aparece ante nuestros ojos. Cruzar la cordillera a sólo 976 metros sobre el nivel del mar. Parece ser una ardua tarea y los sinuosos caminos no dan muchos ánimos, pero no se preocupen, el transporte es seguro y el camino que se abre ante los ojos es tan hermoso que no se nota el tiempo cuando se encuentra ante Puerto Frías. Puerto Frías no es el final, ya lo sabemos pero la espera nos inquieta. De allí zarpamos hacia Puerto Alegre, el camino es hermoso y divertido si se piensa en todo lo que se ha recorrido. La llegada a Puerto Alegre es tranquila. Casi en un segundo se sube a un nuevo bus hacia Puerto Blest, donde se encuentran las hermosas cascadas Cántaros. Si se piensa que la bella naturaleza ha agotado todo su encanto, inmediatamente se recapacita. El mediodía ha llegado y la hora de almuerzo amerita un descanso. El Viaje, parte final Nos despedimos de Puerto Alegre para inciar la última navegación, a través del lago Nahuel Huapi. En medio del viaje nos encontramos con el cerro Capilla. A medida que queda atrás nos despedimos por última vez de Puerto Blest hasta navegar completamente entregado a los brazos del Nahuel Huapi. El camino nuevamente se enancha y sus aguas nos llevan a puerto Pañuelos, coincidente con uno de los brazos del río, llamado brazo de la tristeza. Puerto Pañuelos es un lugar pequeño e imperceptible en algunos mapas. Desde allí se sale nuevamente en bus hacia nuestro lugar de destino, Bariloche, la conocida "Ciudad del Turismo Argentino".
Independientemente de cualquier fecha en que se visite este lugar, Bariloche siempre estará de fiesta. En invierno se viste de blanco para recibir a todos los turistas amantes del ski y los deportes balncos. El casino de Bariloche funciona todo el año y sus lujosos hoteles esperan durante todo el año recibir con la más cálida atención al viajero. El viaje termina aquí. En dos días se ha recorrido una ruta especial. El cansancio es bastante, pero la sensación de reconforte es aún mayor. La consigna está terminada. Texto: Gotolatin.com
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